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domingo, 26 de octubre de 2014

¡Nos vamos de excursión a Calatrava!

AlcazarDeCeuta
Pues sí, el pasado miércoles 22 visitamos el Campo de Calatrava, o como los geólogos prefieren llamarlo, la Región Volcánica Central Española, situada al sur de la provincia de Ciudad Real y muy cerca de las provincias de Córdoba y Jaén.

Antes de entrar en materia permitámonos aprender un poco acerca del contexto histórico de esta zona, famosa por haber pertenecido a la Orden de Calatrava, una orden militar y religiosa fundada en el siglo XII con el fin de mantener la seguridad cristiana frente a los ataques del Imperio almohade en la Meseta y con sede en el Castillo de Calatrava la Nueva y que, entre otras batallas, estuvieron en la destacada Batalla de Las Navas de Tolosa, la cual supuso un duro golpe para los almohades establecidos en la Península, época en la que comenzaría su declive.

El camino fue largo, pero la vuelta lo fue más aún. De las exactamente doce horas y tres minutos que pasaron entre la partida desde el punto de reunión y hasta la vuelta al mismo, estuvimos aproximadamente seis horas de viaje. A media mañana hicimos una parada técnica en Puerto Lápice, un pueblo con más turistas asiáticos que habitantes. Eso sí, todos muy majos. Algunos aprovecharon para comprar víveres en la panadería local (donde hacen unas magdalenas caseras estupendas, por cierto), otros para tomar un café, ir al baño o simplemente dar una vuelta por el turístico pueblo donde Don Quijote tuvo algunas de sus batallitas.
Algunos compañeros como Germán no desestimaron la oportunidad para hacer el chiste fácil sobre el volcán que hace la colada cuando lava.
El día fue soleado. No solo soleado, sino caluroso. ¿Estamos a las puertas de Noviembre y todavía hace tanto calor? ¿Qué está pasando?

Contexto geológico y cuaderno de bitácora
Entrando ya en el marco geológico de Calatrava, esta región es una zona volcánica con unos 270 centros de emisión distribuidos alrededor de sus 4.000 m² de superficie y que mantuvo su actividad a finales del Mioceno, en torno a unos 8 Ma en un primer estadio y entre 4,7 y 1,7 Ma en un segundo y último estadio, ya en el Cuaternario. Esta actividad fue fundamentalmente estromboliana e hidromagmática y los magmas que aquí se encuentran son siempre básicos o ultrabásicos (tienen poco contenido en sílice).
Nuestra salida constó de tres paradas, todas ellas caracterizadas por notables estructuras volcánicas (como es evidente, ya que es lo que fuimos a ver).
La primera de las paradas fue en el volcán de La Yezosa, de tipo estromboliano, en una antigua cantera donde, y con el fin de ahorrarnos tecnicismos, diremos que se encuentran basaltos y que, a groso modo, la sucesión estratigráfica era de lapilli intercalado con los basaltos y bombas volcánicas.
Fotografía del volcán de La Yezosa desde la cantera.
Como anécdota, cabe destacar el sulfuroso olor que traían los vientos, dado que no muy lejos de ahí se encuentra un vertedero de residuos urbanos. Si hay gaviotas y no estás cerca del mar... malo. Antes de abandonar el lugar visitamos también la colada de lava, o lo que queda de ella.
Efecto de la colada de lava sobre el paisaje alrededor de La Yezosa.
La segunda parada, ya sin gaviotas, fue el volcán de Cerro Gordo, un volcán de actividad hidromagmática (un poco de agua, una pizca de vulcanismo y ¡pum! tenemos un maar). Sobre la trinchera a ambos lados de la carretera se levantó otra columna estratigráfica, donde las unidades, obviando las peculiaridades, eran similares a las de La Yezosa.
Trinchera de la carretera donde se aprecia la sucesión de las unidades litológicas
La tercera y última parada, ya después de comer en la plaza de Valenzuela de Calatrava, visitamos el volcán del Morrón de Villamayor, el más antiguo e impresionante de todos. Este emplazamiento fue canterado para las obras del AVE, sin tener en cuenta la singularidad de este afloramiento, único en España y posiblemente en Europa. Se trata de una roca ultrabásica muy porfídica (algo raro en rocas volcánicas) con olivinos de tamaño considerable.
Cantera en el volcán del Morrón de Villamayor.
Se ha estudiado que este magma es de origen mantélico, algo raro en Europa, lo que convierte a este volcán en una zona muy interesante a nivel científico.
Olivinos del Morrón de Villamayor. En estado natural a la izquierda y alterados a la derecha.

En la próxima semana... visitaremos los granitos de la Sierra de Guadarrama y hablaremos de las peculiaridades de esta zona.

lunes, 20 de octubre de 2014

Bebe con moderación, es tu evolución

El cuerpo humano tiene entre un 65 y un 75% de agua. La cerveza está formada por entre un 85 y 92% de agua. Tenemos más cosas en común con la cerveza de lo que imaginamos. Más incluso que con los plátanos, con los que compartimos aproximadamente el 55% del DNA.
Dicha la curiosidad del día, podemos comenzar con el artículo de hoy, cuyos autores hipotetizan la posibilidad de que la evolución humana se debió, en gran parte, a la disponibilidad de agua y las variaciones estacionales, ¿interesante, verdad?
Las credenciales de este artículo son:
  • Cuthbert, M.O. & Ashley, G.M. (2014). A Spring Forward for Hominin Evolution in East Africa. PLoS ONE, 9(9): e107358.
Introducción
Los fósiles de homínidos descubiertos en las últimas décadas han mostrado, como ya se sabe ampliamente, que los humanos evolucionaron en África y realizaron oleadas migratorias hacia otras partes del mundo, comenzando, como pronto, hace 1,85 millones de años (Ma, en adelante) (Ferring et al., 2011). Las causas de estas migraciones apuntan a un incremento en la aridez del clima durante el Plio-Pleistoceno (Cerling et al., 2011), principalmente debido a procesos de rifting en el África oriental y asociado levantamientos tectónicos (Sepulchre et al., 2006). El clima de los trópicos africanos estaba caracterizado por marcados ciclos de sequía y humedad.
La importancia de la disponibilidad de agua dulce en los lagos fue crucial para la supervivencia de los homínidos y su dispersión en el Sistema de Rift Africano Oriental (EARS, por sus siglas en inglés) (Potts, 2012). Finlayson (2014) sugiere incluso que la necesidad de desplazarse rápida y eficientemente entre las cada vez más reducidas fuentes de agua fue el desencadenante de la evolución humana. Sin embargo, muchos de los lagos en el EARS son (y así fueron en el pasado) salinos. De este modo, nos queda una fuente de agua, el agua subterránea, que está protegida de la evaporación y, por tanto, supone un importante reservorio. Los manantiales y los hábitats ricos en aguas subterráneas podrían haber jugado un papel decisivo en la supervivencia y dispersión humanas durante los continuos ciclos de cambio climático que ya comentamos en Ice Age: enfriando la cadena trófica. Las evidencias geológicas de estos reservorios hídricos ligados a restos arqueológicos se encuentran en la Garganta de Olduvai (Ashley et al., 2010), en Tanzania.
La evolución humana según un prestigioso estudio internacional. (Koprolitos)
El objetivo de este artículo es proporcionar una estimación acerca de cómo varía la disponibilidad de agua en este importante yacimiento paleontológico y arqueológico que es la Garganta de Olduvai en los últimos 1,8 Ma bajo diferentes condiciones climáticas y aplicarlas al contexto de la actual hipótesis de la evolución humana en el EARS (Fig. 1).
Fig 1.- Mapa geográfico de Olduvai. La zona delimitada con un círculo representa la zona de estudio, localizándose los lagos Natron al Norte, Eyasi al Oeste y Manyara al Este con respecto al complejo volcánico de Ngorongoro.
Aspectos geológicos
La cuenca sedimentaria de Olduvai se formó hace alrededor de 2,2 Ma en el margen Oeste del EARS, como respuesta al crecimiento del gran complejo volcánico de Ngorongoro (Fig. 1), de unos 4.000 m² de extensión y compuesto por entre 8 y 10 centros volcánicos de magma alcalino (Dawson, 2008). El registro sedimentario de la cuenca es de 30 km de diámetro y está compuesto por 100 metros de tobas volcánicas, sedimentos piroclásticos y calizas interestratificadas.
Esta cuenca es ideal para estudios paleohidrológicos, ya que los tufos (también se llama así a las tobas; y no, no es porque huelan mal) pueden ser datados con mucha precisión con mediante técnicas radiométricas de argón-argón.

Aspectos hidrológicos
Actualmente, las dos estaciones lluviosas proporcionan unas precipitaciones de unos 550 mm/a en las tierras bajas y el doble en las altas. Estas elevadas precipitaciones y las pronunciadas pendientes en los flancos del complejo volcánico causaron escorrentías significativas, alimentando el abanico aluvial de material piroclástico (Figs. 1 y 2), lo que llevaría a una considerable recarga de agua subterránea.
Sumándole a esto la presencia de fallas y la baja permeabilidad de los depósitos en el margen del abanico tenemos las condiciones óptimas para la deposición de tobas calcáreas (Ashley et al., 2010). Fácil y práctico para toda la familia.
Fig 2.- a) Reconstrucción paleoambiental de Olduvai. b) Modelo esquemático conceptual hidrogeológico.
Es de obligado cumplimiento mencionar que para este estudio los autores realizaron una modelización del lugar basada en complejos cálculos matemáticos que aquí omitimos pero que, por supuesto, se pueden leer en el artículo original. Para los escépticos con respecto a la belleza de las matemáticas, también han incluido bonitas figuras de vivos colores, como esta o esta.

Resultados y Discusión
Cabe destacar que es muy difícil estimar las recargas de aguas subterráneas en el pasado en base únicamente a datos climáticos actuales (Scanlon et al., 2006) ya que no es posible proporcionar datos absolutos sobre las tasas de recarga y descarga debido al discontinuo registro geológico de este sistema hídrico. Hasta que se invente una máquina del tiempo este será el hándicap de nuestra profesión. No obstante, basándose en la datación de la gran cantidad de tobas asociadas al manantial se puede estar seguro de que el agua dulce fluía libremente en superficie y era, por tanto, apta para el consumo incluso en los periodos más calurosos (esos en los que en Sevilla se puede freír un huevo en el asfalto), ya que se ha calculado que estos manantiales podían disponer de agua sin ser recargados entre 100 y 1.000 años. Esto significa que incluso en esos veranos sevillanos, se disponía de agua potable. Buena noticia para nuestros inquietos antepasados ya que, como hemos mencionado, muchos de los lagos del EARS eran salinos, por lo que los manantiales podrían haber proporcionado una puerta a lo que somos hoy en día.

Implicaciones en la evolución humana
Hay una clara relación entre la aridización de África y el desarrollo del bipedismo. La primera evidencia del género Homo, que ya es capaz de innovar tecnológicamente (utilizar una piedra tallada atada a un palo fue alta tecnología pleistocena y gran avance en nuestra historia evolutiva) con su mayor capacidad craneal así como de hacer las maletas y migrar fuera de África, data en torno a 2,5 Ma y está asociada a la mayor variabilidad climática.
Se han realizado gran cantidad de estudios que tratan de relacionar el clima al rol de la evolución humana, y la mayor contribución que hacen los autores de este artículo es proponer a debate cómo los reservorios hídricos podrían haber preservado el agua potable disponible para el consumo (y evolución) humano.
Dos homínidos buscando la manera de evolucionar. (allkpop)
Referencias
  • Ashley, G.M., Dominguez-Rodrigo, M., Bunn, H.T., Mabulla, A.Z.P., Baquedano, E. (2010). Sedimentary geology and human origins: a fresh look at Olduvai Gorge, Tanzania. Journal of Sedimentary Research, 80: 703–709.
  • Cerling, T.E., Wynn, J.G., Andanje, S.A., Bird, M.I., Korir, D.K., et al. (2011) Woody cover and hominin environments in the past 6 million years. Nature, 476: 51–56.
  • Cuthbert, M.O. & Ashley, G.M. (2014). A Spring Forward for Hominin Evolution in East Africa. PLoS ONE, 9(9): e107358.
  • Dawson, J.B. (2008). The Gregory rift valley and Neogene-recent volcanoes of northern Tanzania. Geological Society, London, Memoirs, 33
  • Ferring, R., Oms, O., Agusti, J., Berna, F., Nioradze, M., et al. (2011). Earliest human occupations at Dmanisi (Georgian Caucasus) dated to 1.85–1.78 Ma. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, 108: 10.432–10.436.
  • Finlayson, C. (2014). The improbable primate: how water shaped human evolution. Oxford University Press. 202 pp.
  • Potts, R. (2012). Environmental and behavioral evidence pertaining to the evolution of early Homo. Current Anthropology, 53: S299–S317.
  • Scanlon, B.R., Keese, K.E., Flint, A.L., Flint, L.E., Gaye, C.B., et al. (2006). Global synthesis of groundwater recharge in semiarid and arid regions. Hydrological Processes, 20: 3.335–3.370.
  • Sepulchre, P., Ramstein, G., Fluteau, F., Schuster, M., Tiercelin, J-J., et al. (2006). Tectonic uplift and Eastern Africa aridification. Science, 313: 1.419–1.423.